Independientemente del deporte o actividad que realicemos, todos pasaremos por altas y bajas en algún momento. Habrá momentos en que queramos comernos al mundo y salir y aprovechar cada segundo de nuestro día, pero también habrá momentos en que la maquinaria simplemente no da ni para levantarte de la cama.
Pero... Está mal algo en nuestro cuerpo? Podemos hacer algo para cambiarlo? No debemos preocupar?
En realidad es parte de un proceso casi inevitable. A lo largo de los casi diez años que llevo practicando un deporte de resistencia, me ha pasado 3 veces. No importa qué tipo de pruebas realices o cómo te ha ido, en algún momento tu cuerpo pero sobre todo tu mente te pedirá hacer una pausa.
Es importante saber es que es perfectamente normal. Pero más que cualquier otra cosa, lo que uno necesita saber es que PASARÁ.
Las causas de esto son variadas. Y realmente es hasta inútil intentar descifrarlo porque llegaremos siempre a la misma conclusión: no tener ganas.
Bueno y mientras pasa... Qué? Pues a aprovechar y hacer todas esas otras cosas que uno deja de hacer cuando anda como loco entrenando como si no hubiera mañana.
Te gusta leer? Tiempo perfecto para deborar ese libro que no habías podido leer por falta de tiempo. Te gusta pintar? Tu jardín necesita una manita de gato? Vacaciones? Levantarte tarde los fines de semana? El chiste es hacer lo que uno quiera. Es el momento de consentirnos.
Esta etapa si bien es una pausa en tu entrenamiento físico, es el momento adecuado para la recuperación mental. Es cuando tu yo interior vuelve a rellenar todos esos depósitos de motivación y ganas que ha ido gastando a lo largo de los años de entrenamiento. Es cuando nuestra mente se vuelve más fuerte y encuentra caminos nuevos y razones nuevas para volver a emprender el vuelo.
Por el momento yo tengo un lapso de estos. Estoy aprovechando para criar a un cachorrito hermoso que siempre había querido tener. Estoy aprovechando el tiempo para dormir y descansar. Y finalmente aprovecho para invertir tiempo en los negocios que espero me den suficiente para seguir disfrutando del deporte por muchos años.
Estoy convencido que ya pasará, que recuperaré las ganas de salir los fines de semana a recorrer cientos de km y darle con todo a los pedales. Ya llegará el momento en que volveré a sentir esas ganas de vomitar mientras hago una serie de 20x100. Ya llegará el día... Mientras, a disfrutar y ser feliz!