Monday, September 21, 2015

Reflexiones: Mundial ITU Chicago 2015

Este fin de semana fue la final de la serie mundial de triatlón en Chicago. Aún sigo emocionado e impactado del gran resultado de Crisanto Grajales. Es increíble su mejora y una vez más nos demuestra a todos los mexicanos que con trabajo, disciplina y mucha pasión, se pueden conseguir resultados extraordinarios, no importa en qué país naciste. En otras palabras, los mexicanos podemos lograr todo lo que queramos, siempre y cuando nos esforcemos por obtenerlo.

De la misma forma, ver competir a ese nivel a Gómez Noya y Mola es algo impresionante. La forma en la que corrieron ayer es de otro planeta. No sé a dónde va a llegar a parar el nivel del triatlón mundial, pero estos dos están poniendo el listón muy muy alto. Cualquier persona que sepa lo que significa nadar 1500m a 1:15min/100m , rodar a un promedio de 42km/hr una ruta con muchas vueltas y luego bajarte a correr 10km a un paso de menos de 3min/km, no puede negar que están fuera de este planeta. Simplemente no entiendo cómo un cuerpo humano puede hacer eso. En fin, por eso son los mejores del mundo.


Cambiando algo radical el tema, estos días que estuve pendiente de lo que sucedía en estos eventos desde el acuatlón hasta la final de la distancia olímpica... y tengo una reflexión. A lo largo del año, existen casi 18/19 eventos en los que todos nosotros podemos calificar al mundial. El chiste es que tienes que quedar en los primeros tres (ahora dos) lugares de cualquier de estos eventos. Con eso, tienes tu pase asegurado (bueno, existe lo del porcentaje también). Durante todo este año, todos entrenamos para poder lograr ganarnos ese lugar. Ajustamos nuestras agendas, invertimos mucho dinero, coordinamos tiempo con familia, comidas, reuniones de trabajo, etc etc. Llegar a un podio en alguno de los eventos no es nada fácil, nada fácil, y quien lo logra, se coloca (entre comillas) entre los primeros 10-15 en todo el país en esa distancia y esa categoría. Se lo ganó a pulso. Se lo merece.

Después de haber logrado esto, y toda la inversión que supone, ahora toca gastar alrededor de unos 50,000 pesos en ir al mundial a competir (depende de dónde sea). Vas con toda la ilusión y todas las ganas dispuesto a dar lo mejor de ti y competir contra esos 10-15 lugares de cada país a ver de qué cuero salen más correas.

Resulta que no es del todo correcto eso. Los primeros 30 lugares del mundial, para sorpresa de todos, y al menos en las categorías 20-24, 25-29, 30-34, son atletas que compiten en elite en sus respectivos países. No es por reprobarlos a ellos, ni por decir que no es lo correcto. Simplemente creo que si todo el año competimos contra los mismo 20/30 en el país por lograr tu lugar, no creo que sea justo ir al mundial y competir contra los elite. Si al final de cuentas la gente elite compite en grupos por edad en el mundial, creo que sería lo más justo que compitan también en categorías por edad en el circuito nacional.

¿Qué sucedería? Que el nivel sería más elevado. Que tendríamos que hacer más ajustes y esforzarnos más por ganar ese lugar en el podio. Tal vez sean mucho menos los atletas que califiquen, pero sin duda todos los que lo hagan, tendrían la oportunidad de realmente ir y COMPETIR.

Aquí donde viene la reflexión final. Al mundial, ¿se quiere ir a competir o a representar a México? ¿Qué se busca? ¿Competir o participar? ¿Vale la pena invertir tanto para ir a participar en un evento donde no se tienen oportunidades de ser competitivo?

Si algún día logro uno de esos podios y la calificación, y me decido a ir, ya les contaré si creo que vale la pena o no. Mientras tanto, seguiré pensando.


De cualquier forma, estas opiniones tienen cualquier intención menos desprestigiar a mis compañeros que con su esfuerzo y dedicación participaron este fin de semana. Los felicito ampliamente y les deseo lo mejor del mundo en todas las competencias. Buen trabajo! y a seguir entrenando y compitiendo que esto nos encanta!



Friday, September 18, 2015

Comenzamos de nuevo... LA IMPORTANCIA DEL LENGUAJE

Hace algunos meses retomé este asunto del blog y tenía la firme intención de compartir cualquier cosa que cruzara por mi mente con quien quisiera leerlo. Era tan firme mi intención que ya hasta había destinado unas horas de todos mis viernes a la escritura. Desafortunadamente, unas semanas después de haberme decidido a eso, sufrí el peor golpe que la vida me ha dado hasta este día.

Ahora estoy aquí de vuelta, después de haberme recuperado de ese terror nuevamente con la intención de escribir. Ahora ya no sé qué tanto voy a compartir lo que pienso o siento, pues descubrí que hay cosas que no se pueden explicar ni escribiendo., pero ahora lo haré como un ejercicio de introspección, relajación y una forma de honrar a mi madre. Ella me enseñó, entre otras miles de cosas más importantes, a escribir bien.

Mi madre siempre fue muy especial con el tema de la ortografía. Siempre explicándome por qué una palabra se decía de una forma o cómo saber cuándo poner un acento o no. Era tanta su insistencia que me volví igual que ella. Recuerdo que mis amigos se hartaban de mí por siempre corregirlos cuando escribían. Siempre intentando encontrar en las palabras los errores gramaticales o incluso de redacción. Al final de cuentas, me doy cuenta que si bien es una de tantas cosas que mi madre me enseñó, y que el mundo no hubiera cambiado si no lo hubiera hecho, se lo agradezco enormemente porque descubrí en el lenguaje (y en su correcta utilización) la forma de entender otros, de entender a la gente, de aprender de la gente y de ser más abierto y creativo en pensamiento.

Cuando estuve viviendo en el extranjero, hablando otros idiomas que no eran el mío, me di cuenta cuán importantes habían sido las enseñanzas de mi madre. Si bien la reglas gramaticales son diferentes en todos los idiomas, puedes encontrar semejanzas que te ayudan a escribir o hablar mejor los demás idiomas. También, aprendí a reconocer las limitaciones de mi lenguaje tanto escrito como hablado, y usarlas a mi favor cuando necesitaba explicarme en otro idioma. Aprendí también, qué necesitaba cambiar en mi fonética para tener un mejor acento, o cómo interpretar lo que decían mis compañeros desde su punto de vista y no desde el mío. A final de cuentas, aprendí a analizar mi idioma, a usarlo a mi favor, a cambiar lo necesario, a ajustar mi fonética, mi escritura, mi pensamiento, a volverme más flexible y sobre todo, a entender a la gente.

Con todos estos aprendizajes, decidí que cuando tenga hijos, intentaré que hablen más de 3 idiomas. Realmente no es difícil para un niño aprender tantos idiomas, y las ventajas y cosas positivas que pueden traer eso a nivel cognitivo son inmensas. Lo recomiendo ampliamente, el lenguaje te abre la cabeza y te enseña, entre otras cosas, a ser más paciente y más humano.


Aquí les dejo un link que habla un poco sobre los beneficios de ser bilingüe.
The Cognitive Benefits of Being Bilingual

Y otro sobre el ser políglota
Benefits From Being Polyglot



Para acabar por hoy, y cambiando de tema, les dejo este video. Siempre lo escucho/veo cuando necesito recordar el porqué de estar en este mundo. Todas las frases que vienen aquí, de una u otra manera, ya sea literal o figurada, son ciertas. Lo único realmente importante en esta vida es ser feliz, y si estamos llevando una vida que nos aleja de esa meta, es momento de ajustar las velas del barco.